La obra de Olga Cáceres navega entre materiales distintos que son el sustento de su materia expresiva. La madera, el bronce y el barro forman su universo plástico. Estos le ofrecen una diversidad de matices para su trabajo escultórico. Cáceres se adentra a trabajar superficies orgánicas con densidades, texturas, formatos y resistencias muy diferentes y hasta antagónicas, que le requieren el manejo y el dominio de técnicas e instrumental muy variado para transformarlas y culminar su proceso en cada una de sus esculturas.
Va realizando distintas series y para ello escoge la materia que mejor se adapta a su propuesta creativa.
Su obra se basa fundamentalmente en el rostro y también en el busto y el torso de la figura humana, donde le interesa explorar los gestos y las expresiones de diferente manera, a veces transformando la madera maciza de troncos recuperados y trabajados con una sierra radial y aprovechando vetas y accidentes de la misma madera para hacer brotar un rostro, un gesto, una mirada, un instante de expresión que puede interferir con un trazo de pintura o un tratamiento plástico que permita dar un sello de identidad y vida propia a la obra.
La cera roja le permite ir plasmando figuras que serán convertidas en bronce y acabados con pátinas de fuego. Un trabajo lento que va consiguiendo crear volúmenes y presencias armónicas y vitales basadas en momentos emocionales que se desprenden de la materia, de la sustancia y se convierten en seres con personalidad propia y una gran fuerza expresiva.
El barro lo va modelando para sacar caras y torsos hasta conseguir personajes que surgen de sus manos y de su imaginación, para ser tratados con diferentes técnicas que consiguen las altas temperaturas y los esmaltados. Va apilando caras con miradas e instantes distintos donde tienen dos partes, un anverso y un reverso con otra alma o con otro subconsciente o tal vez otra realidad que contrasta como polos opuestos, que navegan en el interior del ser y unas veces se entrelazan y otras se disparan a los extremos. También utiliza la pintura para dar vida a la expresión del rostro con trazos minimalistas que son la esencia del instante gestual de los seres de sus obras tridimensionales.
Sus esculturas y sus series surgen de su relación con el arte dramático y el cine, que la han influenciado profundamente en la creación su obra escultórica.
Olga Cáceres es una escultora que madura sus ideas y las va estructurando conceptualmente. Las va enraizando, para que la serie que surja lleve implícita una parte expresionista y emocional y por otra una meditada parte intelectual, que tiene una sólida base de sentido racional.
Manuel Bonilla